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martes, 15 de diciembre de 2009

POEMAS DE NAVIDAD

EL PORTAL DE BELÉN




La Virgen y San José


iban a una romería;


la Virgen va tan cansada


que caminar no podía.






Cuando llegan a Belén


toda la gente dormía.


-Abre las puertas, portero,


a San José y a María.






-Estas puertas no se abren


hasta que amanezca el día.


Se fueron a guarecer


a un portalico que había,


y entre la mula y el buey


nació el Hijo de María.






Tan pobre estaba la Virgen


que ni aun pañales tenía.


Se quitó la toca blanca


que sus cabellos cubría;


la hizo cuatro pedazos


y al niñito envolvía.






Bajara un ángel del cielo,


ricos pañales traía;


los unos eran de hilo,


los otros de holanda fina.






Volvió el ángel al cielo


cantando el Ave María.







ALEGRAOS PASTORES






Alegraos, pastores


Alegraos, pastores,


ya viene el albore.


Tened alegría,


que ya viene el día.






Alégrese el suelo


con tal regocijo,


pues de Dios el Hijo


hoy baja del Cielo


y en humano vuelo


por nuestros amores.






Alegraos, pastores,


que viene el albore.


Tened alegría,


que ya viene el día.






(Lope de Vega)






¿Quién ha entrado en el portal de Belén?







¿Quién ha entrado en el portal,


en el portal de Belén?


¿Quién ha entrado por la puerta?


¿quién ha entrado, quién?






La noche, fría, la escarcha


y la espada de una estella.


Un varón -vara florida-


y una doncella.






¿Qién ha entrado en el portal


por el techo abierto y roto?


¿Quién ha entrado que así suena


celeste alboroto?






Una escala de oro y música,


sostenidos y bemoles


y ángeles con panderetas


dorremifasoles.






¿Quién ha entrado en el portal,


en el portal de Belén,


no por la puerta y el techo


ni el aire del aire, quién?






Flor sobre impacto capullo,


rocío sobre la flor.


Nadie sabe cómo vino


mi Niño, mi amor.


(Gerardo Diego)






Canción al Niño Jesús en Nochebuena






Para arrullar al Amor,


desveladito y al hielo,


tocando están los pastores


pastoriles instrumentos.


¡Qué suaves, qué sonoros,


qué apacibles y qué tiernos!


Y dice un zagal:


-¡Ta, ta, ta,


que el Niño Dios durmiéndose va!


Y canta un pastor:


-¡Ro, ro, ro,


que dormido se queda mi Amor!


Del viento blando


herido el laurel, sus hojas suspiran






Alegría de los pastores


(Romance popular)


Por los montes y collados


los pastores se descuelgan;


unos traen pañales,


otros mantillas de seda,


y otros los tarros de leche


para que el Niño bebiera.






Quince borriquillos traen,


todos cargados de leña


de encina, roble y cajiga,


de la más seca y más buena.






De carneros de dos años


traen más de docena y media,


y otros tantos de corderos


y a la Virgen se los llevan.






Seis hogazas de pan blanco


hacen también buena cuenta,


azafrán, pimienta y clavo,


anises y alcaravea.






Estando todos reunidos


dispusieron buena cena,


y después de haber cenado


hacen un baile de cuenta,


que hubo un pastor que quebró


seis pares de castañuelas.






El Niño, en tanto, se ríe


de ver la función tan buena.













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